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Duda sobre el destino del poeta
Tengo un poema destrozándome las manos.
Una fe que atraviesa mi piel despedaza los músculos. Busca estas venas.
Tengo los pies pisando tierra encendida y un grito demorado en las llagas.
Me pregunto si será eterno el tiempo del dolor.
Sospecho el día en que se hará palabra, el día de la canción. Entonces cantaremos la sed, el sol, la fatiga y el hambre. El pueblo y su agonía.
Quién sabe si conquistaré esa libertad...
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